20 Minutos  31 de enero 2008       English

 

Rachel Arieff: "Aquí los cómicos quieren caer bien... y eso a mí me importa un huevo."



• Entrevista a la artífice del Anti-Karaoke y de su show de comedia.

• Confiesa amar el rock, la música clásica... y disfrutar tocando el piano.

• "Hay que rockear con tus materiales disponibles y buscar la belleza".

Provocando la complicidad de sus fans en el Anti-Karaoke, o directamente provocando la carcajada en su show de comedia, Rachel Arieff se ha destapado en los últimos meses como una de las alternativas más estimulantes e inteligentes al tiempo de ocio español.

Esta pelirroja estadounidense, amante tanto de la música clásica como del rock y con una especial predilección por el piano, actúa con frecuencia en Barcelona y Madrid, y esta semana le toca el turno a la capital, que recibió a esta irreverente show-woman ayer en la Sala El Sol para una nueva edición de Anti-Karaoke y lo hará mañana en la Sala Galileo Galilei, donde atronará con otro de sus incisivos shows de comedia.

Locuaz y transparente, atendió amablemente a 20minutos.es, y dejó interesantes opiniones…

¿Cómo surgió la idea de crear un Karaoke tan ácido y peculiar?

Realicé muchos espectáculos en bares de Los Angeles, y se me ocurrió hacer uno aquí. Quería, ante todo, que fuera divertido y creativo. Me casé, me instalé aquí… pero me deprimí, porque dejé atrás a todos mis amigos cómicos de EE UU. Por suerte, salí adelante y me alegro de de haber conocido a tanta gente divertida a través del Anti-Karaoke. Para mí es una reacción a la noche pasiva de drogas y discotecas que tanto abunda.

¿Te gusta el rock, verdad?

Sí. Y la música clásica, también. Me gustan muchos estilos. De hecho, cuando era más joven me encantaba tocar el piano.

Interesante… Supongo que, al igual que con el Anti-Karaoke, con tu show cómico también quisiste desmarcarte de lo frívolo y lo másivo…

Vivimos en un mundo horrible. Y a mí me gusta extraer toda la hipocresía, todos los problemas... toda la verdad"
Bueno, yo realmente no busco provocar. Vengo de una familia jodida, y ese sentimiento marca mi forma de hacer comedia, sólo eso. Pero no me gusta nada la escena cómica de este país. La veo muy artificial.

¿No hay ningún cómico español que te guste?

El problema que yo veo en ellos es que intentar caer bien al público… y eso a mí me importa un huevo.

¿Hay algún artista al que admires, o bien que te haya influido en tu modo de actuar?

Me encanta el escritor Charles Bukowski. Tiene un punto de grosería, pero a la vez, de poesía. Me hace mucha gracia, y él a su vez hace mucha referencias a su vida y su pasado, y en ese sentido yo soy igual que él. También me gusta mucho Sara Silverman, aquí en España no es muy conocida, pero tiene un talento tremendo. Me gusta que no tenga ningún pudor en hablar de temas que son considerados como tabú.

Aprecio un toque muy surrealista en tu humor...

¿Surrealista? Bueno, eso en EE UU no es precisamente un halago (Risas). En mi país, el humor surrealista es el absurdo, el que no tiene ningún sentido, aunque entiendo lo que quieres decir. Mira, para mí hay dos clases de humor: el bueno y el malo.

El mundo es un lugar cada vez más duro y difícil… ¿verdad?

Bueno, la vida nunca será perfecta. Vivimos en un mundo horrible. Y a mí, en mis espectáculos, me gusta extraer todos los problemas y toda la hipocresía que existe. Toda la verdad, en definitiva.

¿Algún consejo para ser feliz, Rachel?

Sí. Hay que rockear con todos los materiales disponibles y buscar la verdad y la belleza en ello.


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Pedro Rubio



Rachel Arieff luce una sanguinolenta imagen en uno de sus espectáculos. (Sergi Fornols)


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