¡Rokandrollallnite!
¿Se está labrando el rock and roll un nicho en la escena clubera de la ciudad? Sí, a juzgar por el éxito de Nasty Mondays y el caso que nos ocupa, el Anti-Karaoke, que ha asentado sus posaderas en el sótano del Sidecar. En muy poco tiempo se ha creado una pequeña legión de gañanes que sienten el rock en sus venas, y suben cada lunes noche al escenario de Sidecar para poner voz a sus temas favoritos roqueros, jaleados por personal de su misma ralea.
Hay de todo, y muchas ganas de pasárselo bien, de convertirse en una rockstar de bolsillo por cinco minutos: desde las rendiciones a
Guns 'n' Roses desafinadas a un dueto impagable de rubitos que fagocitaron el irritante Ice Ice Baby de Vanilla Ice. Todos con un punto en común: el anglosajón en su variante guachiguaruyé más destartalada.
Comanda la velada la sinpar humorista norteamericana Rachel Arieff, que escenifica varias canciones y anima a la concurrencia a agarrar el microfóno cual cheerleader en ácido ("¡la polla negra está en alquiler esta noche, motherfuckers!"). Y es que gracias a Dios, todavía queda mucha gente que tiene ganas de fiesta en los clubes pero que pasa mucho del DJ Farlópez de turno.
-Ricard Martín