Anti-Karaoke
Hace tres décadas, un japonés llamado Daisuke Inoue -- batería de una ignota banda -- decidió sacarle las voces a las pistas de sonido originales para cantar por encima de la música. De esta forma, quería que los invitados a sus fiestas pudieran subirse a un escenario improvisado y cantarse unos temas. Lo que no esperaba Daisuke (que ni siquiera patentó el invento) era que, lo que él llamó karaoke, se convertiría con el paso de los años en un fenómeno mundial, tan amado como odiado.
Mientras que a algunos lo que más le gusta en esta vida es dar el do de pecho en público, a otros se les pone la piel de gallina nada más oír esta palabra. Sin olvidar tampoco a esas personas que, aunque haya miles de canciones en el karaoke de marras, nunca encuentran ninguna apropiada para ellos; o aquellas a las que les va el voyeruismo y sólo les gusta mirar cómo se divierten los demás... Para todos estos casos, que agrupan casi todo el mundo, llega a Madrid una de las fiestas más canallas que ha dado Barcelona el último año: el anti-karaoke.
¿Y qué es el anti-karaoke? Un toque de concierto, un pellizco de performance, una buena dosis de gusto por el rock y grandes cantidades de risas en una noche dirigida por la maestra de ceremonias Rachel Arieff. Los participantes tendrán un listado de más de quinientas versiones muy cuidadas de temazos de los Guns 'N' Roses, Depeche Mode, Queen, Bowie y un largo etcétera. Así que los valientes que suban a un escenario como el de la sala El Sol (que habitualmente reúne a estrellas de rock) se deben armar de valor y esmerarse en su actuación.
Eso sí, que nadie se espere un televisor con la letra en subtítulos. Esto es lo más parecido a un concierto y una tele chivata resta credibilidad. Pero no hay que preocuparse, para evitar despistes hay un atril en el escenario con un libreto en plan chuleta para poder ir siguiéndola. Si quieres pasar un buen rato, el Anti-Karaoke desembarcará en Madrid el próximo 14 de febrero.